2.2 ¿Qué son los leucocitos o glóbulos blancos?

Los glóbulos blancos son los encargados de defender al organismo de las infecciones. Se pro­ducen a partir de la célula madre en la médula ósea, donde se almacenan, y se liberan al torrente sanguíneo cuando el organismo los necesita. Los glóbulos blancos viven en la sangre unas doce horas. Se diferencian de los glóbulos rojos porque poseen núcleo y son más grandes. El recuento total de leucocitos es de 5.000 a 10.000/mm3 y hay cinco tipos distintos: los neutrófilos, eosinófilos y basófilos, que forman el grupo llamado granulocitos,  los linfocitos y los monocitos.  los plasmocitos.


Granulocitos

Se llaman así porque poseen gránulos en su citoplasma. Constituyen aproximadamente el 60% del total de leucocitos. Hay tres tipos:

- Los neutrófilos son los leucocitos más numerosos (lo normal es un recuento entre 3000 y 7000/mm3) y son los primeros en acudir a una infección. Su función consiste en localizar y neutralizar a las bacterias, de tal forma que cuando las encuentran en un tejido se rompen y liberan sustancias que hacen que aumente la circulación de sangre en la zona y atraen a más neutrófilos, lo que provoca que la zona esté enrojecida y caliente.

- Los eosinófilos son los encargados de responder a las reacciones alérgicas. Lo que hacen es inactivar las sustancias extrañas al cuerpo para que no causen daño, y también poseen gránulos tóxicos que matan a las células invasoras y limpian el área de inflamación.

- Los basófilos también intervienen en las reacciones alérgicas, liberando histamina, sustancia que aumenta la circulación sanguínea en la zona para que aparezcan otro tipo de glóbulos blancos y, además, facilitan que éstos salgan de los vasos sanguíneos y avancen hacia la parte dañada. También liberan heparina que disuelve los coágulos.


Linfocitos, monocitos, plasmocitos

Estos tipos de leucocitos no poseen gránulos en su citoplasma y constituyen aproximadamente el 40% del total de leucocitos.

- Los linfocitos, constituyen un 30% del total de leucocitos (entre 1.000 y 4.000/mm3). Se forman en la médula ósea, pero luego emigran a los ganglios linfáticos, bazo, amígdalas, timo y en realidad a cualquier parte del cuerpo. Al contrario que los granulocitos, viven mucho tiempo y maduran y se multiplican ante estímulos determinados. No sólo luchan contra las infecciones. Por ejemplo, los linfocitos T matan a las células extrañas o infectadas, bien directamente o liberando linfocinas.  También producen anticuerpos, que nos dan inmunidad frente a varias enfermedades (linfocitos B). Los anticuerpos son proteínas fabricadas para unirse y matar a un antígeno específico. Por ejemplo, el virus del sarampión. Los antígenos son sustancias que el organismo reconoce como extrañas y forma anticuerpos para matarla y conserva linfocitos con memoria para recordarla, así cuando vuelva a atacar el virus el cuerpo le reconocerá y le atacará más rápida y eficazmente.

Los linfocitos son los glóbulos blancos de menor tamaño (entre 7 y 15 μm), y representan del 24 a 32% del total en la sangre periférica. Presentan un gran núcleo esférico que se tiñe de violeta-azul y en su citoplasma frecuentemente se observa como un anillo periférico de color azul.  Los linfocitos son células de alta jerarquía en el sistema inmunitario, principalmente encargadas de la inmunidad específica o adquirida.

- Los linfocitos B, son los responsables de la respuesta humoral, es decir, de la producción de anticuerpos, proteínas (inmunoglobulinas) se adhieren a un antígeno específico (al cual reconocen de manera unívoca). Son capaces de reconocer antígenos de lípidos, proteínas y glúcidos. Es importante resaltar que los linfocitos B dan lugar a una serie de células especializadas en la producción de anticuerpos. La más característica es la célula plasmática o plasmocito.

Los plasmocitos son glóbulos blancos encargados de la producción de anticuerpos (o inmunoglobulinas). Un plasmocito es un linfocito B que ha sido activado por un linfocito T colaborador ante la presencia de un antígeno (virus, bacteria, etc.). Una vez activados, los linfocitos B se transforman en plasmocitos por un lado, y linfocito B de memoria por el otro. Este último memoriza la estructura del microorganismo invasor para que en caso de reaparecer inmediatamente se active un clon de plasmocitos que comiencen a fabricar en gran escala los anticuerpos con los que señalizar los microorganismos patógenos para que otros glóbulos blancos puedan destruirlo.

Los plasmocitos son linfocitos grandes con una elevada proporción núcleo celular/citoplasma y con un aspecto característico visto al microscopio óptico. Tienen un citoplasma basófilo y un núcleo excéntrico con heterocromatina dispuesta en una característica forma de "rueda de carro". Su citoplasma también contiene una zona pálida que vista al microscopio electrónico contiene un extenso aparato de Golgi junto con los centriolos. La abundancia de retículo endoplásmico rugoso combinada con un buen desarrollo del aparato de Golgi son indicadores característicos de la especialización en fabricación y secreción de proteínas, en este caso anticuerpos (inmunoglobulinas).

- Los monocitos, constituyen un 5% del total de leucocitos. Su función consiste en acudir a la zona de infección para eliminar las células muertas y los desechos. Contienen enzimas especiales con las que también matan bacterias. Se forman en la médula ósea y tras pasar por la sangre vigilan y cumplen sus funciones en los diferentes tejidos como la piel, los pulmones, el hígado o el bazo.

Cuando existe una infección, se produce inflamación, dolor, enrojecimiento, calor en la zona afectada, y fiebre. Eso significa que el organis­mo está luchando contra las sustancias extrañas y aumenta la formación de leucocitos, por eso, es normal que sus cifras estén altas en una analítica. Pero hay veces, como ocurre con el tratamiento de quimioterapia, que se ve afectada la médula y los leucocitos bajan (se denomina neutropenia si bajan los neutrófilos, o leucopenia si bajan los leucocitos en general) y la producción medular se ve afectada. Entonces hay más riesgo de producirse una infección grave, por lo que habrá que tomar una serie de precauciones:

- Evitar sitios cerrados con mucha gente en poco espacio.

- No estar en contacto con personas resfriadas o con otra infección.

- Mantener una buena higiene personal, mantener la piel limpia y seca y lavarse las manos con frecuencia.

- Tener cuidado con la boca al comer para evitar heridas y lavar­ bien los dientes con frecuencia.

- Beber muchos líquidos para que la orina no esté concentrada y así eliminar toxinas más fácilmente y evitar que se produzca una infección urinaria.

- Lavar y desinfectar bien cualquier herida, vigilando que no empeore.

- Comer los alimentos bien cocinados evitando los crudos, ahumados y los productos de origen dudoso o con mal aspecto. Lavar y pelar bien las hortalizas y fruta que se tomen frescas.


El médico puede recetar algún antibiótico para prevenir infecciones y unas inyecciones que estimulan la formación de leucocitos en la médula ósea.

Last modified: Friday, 18 January 2013, 12:47 PM